No hay mejor lugar para descansar que el hogar, pero cuando de la limpieza se trata, tenemos que esforzarnos un poco más. Hay cosas que nos enseñaron, las repetimos y no pensamos mucho acerca de ellas, y otras que desconocemos. Aquí una guía para chequear qué tan bien lo estamos haciendo.
Por: Jazmín Gómez Fleitas
Para ser sinceros, nadie disfruta de hacer la limpieza, ni aquellos que son más obsesivos con este punto. La satisfacción viene después, al ver el trabajo hecho y terminado, cuando todo está con olor a limpio y ordenado, y sabemos que mejoramos nuestra calidad de vida al no convivir con polvo o residuos, u objetos que ni sabíamos.
Y cuando nos toca limpiar, lo más habitual es hacer todo de la manera más rápida posible. No solemos leer con detenimiento las instrucciones de los productos de limpieza o les damos mal uso, no aprovechamos al máximo la vida útil de los electrodomésticos o caemos en errores evitables.
Cuesta cambiar los hábitos, repetimos lo que nos enseñaron sin cuestionar mucho si es correcto. Y si llega a la independencia sin saber mucho sobre ello, costará un poco más. A medida que pasa el tiempo, se hace más difícil verificar si lo hacemos bien o no; por eso, aquí recopilamos consejos y recomendaciones para ser los mejores amos del hogar.

Primero el suelo

Increíble pero cierto. Para no levantar el polvo asentado en el suelo, es mejor aspirar primero antes de sacudir los muebles y demás objetos. Si no cuenta con aspiradora, barrer antes de limpiar los muebles y nuevamente cuando termine de limpiar esa habitación.

De arriba para abajo

Quitar telarañas del techo o el ventilador, polvo de la parte superior del ropero, estantes o muebles para que toda la suciedad caiga al piso. Al hacer esto incluir las ventanas, persianas, puertas y los marcos. Para capturar el polvo o tirarlo al suelo, suele ser mejor utilizar un paño de microfibra semihúmedo, ya que si se usa plumero, debe esperar a que el polvo se asiente en el piso de las primeras habitaciones que sacudió mientras pasa a las otras. No olvidar mover los muebles y demás obstáculos para hacerlo a profundidad. Esto ayudará también a recoger las cosas que están fuera de lugar, como la ropa sucia, etc. Una vez hecho esto, barrer y luego repasar.

De una vez

Lo más importante si se hará una limpieza a profundidad -es decir, en todas las habitaciones de la casa- es empezar barriendo o aspirando en todas ellas y luego repasar. Es decir, que cuando realices una de estas acciones lo hagas en todas las habitaciones y no pases a la siguiente etapa hasta terminar con la primera. Si se hace por parte, lo más probable es que el polvo vaya pasando de una estancia a otra. Además, este método ayudará a una mejor orgaización y a ganar tiempo.

Productos de limpieza

Algo muy común es no leer las instrucciones de uso de las etiquetas o aplicarlas de manera directa en las superficies. Ninguna de las dos alternativas está bien. En el primer caso porque algunos productos son muy concentrados y sería mejor diluirlos en agua para usar, pero no lo sabremos si no leemos la forma de usarlos. En el segundo punto, porque muchos de ellos quizá no deban usarse en algunas superficies debido a su acción corrosiva.

Para el mármol

Por ejemplo, el mármol (del baño o la cocina) ya queda limpio con agua y jabón. Entre las soluciones de limpieza que no debemos incluir están: el vinagre, los blanqueadores, detergentes o productos químicos en general. Es más, no se debería cortar un limón sobre el mármol debido a la acidez del cítrico. ¿Asombroso, no?

Para la madera

En el caso de la limpieza de los muebles de madera, tampoco es necesario usar productos tan agresivos. Con un trapo semihúmedo que se pase por la superficie del mueble, se estará limpiando mucho mejor que con otros químicos que no limpian y además, lo dañan. Si necesita barniz, eso es renovación, no limpieza.

Para el acero inoxidable

Uno de los metales más utilizados en las cocinas hoy en día y presentes en casi todos los hogares. Desde ollas, hervidoras hasta el mismo fregadero de la cocina. Lo más importante es no usar virulana ni productos que tengan cloro o lejía, para poder conservarlos mejor y por más tiempo. Lo correcto es usar una esponja y detergente suave para limpiarla. Por fuera, se puede usar aceite de oliva, aceite limón o aceite para bebés para pulirla (darle brillo) con un trapo limpio y secando el exceso. En el caso en que se haya quemado comida en el fondo, no frotar si la comida está pegada, sino dejar con agua muy caliente como mínimo, durante 20 minutos. Los restos saldrán con facilidad.
Para el fregadero de la cocina, no usar tampoco nada muy abrasivo para la limpieza. Con dos cucharadas de bicarbonato de sodio y una esponja limpia y húmedo, frotar el bicarbonato. Echar un poco de vinagre para formar espuma, que ayudará a quitar la mugre adherida. Si podés dejalo 10 minutos para aflojar la suciedad que esté adherida. Para los bordes, costados y limpiar de manera uniforme, se puede poner en un atomizador el preparado, en lugar de verterla de manera directa y que se escurra por todas partes. Enjuagar y secarlo con un trapo seco. Quedará limpio y brillante.

Interruptores de luz y pomos de las puertas

Sí, son dos de las cosas que más olvidamos al momento de limpiar. Lo primero que se hace al llegar a la casa es tocar el pomo de la puerta para abrirlo y, acto seguido, encender las luces. La suciedad y las bacterias que podemos llevar en las manos de todo el camino de regreso a casa, se transfieren a esos botones. Por eso, es aconsejable que los limpies de manera periódica con un spray desinfectante y un paño, o un paño humecido con vinagre y luego lo seques con otro trapo seco para devolver el brillo al pomo. No olvidar todas las demás manijas, como las de los cajones de la cocina, cómodas del cuarto, etc.

Controles remotos y llaves

Al igual que con los picaportes de las puertas, llaves y controles son objetos que usamos a diario, y muchas veces, en incontables situaciones. Los gérmenes que pasan de mano en mano son muchos, imaginate si la llave se te cae al suelo en plena calle, y por eso es recomendable que no olvides limpiarlos con frecuencia.

La esponja de la cocina

Recientemente, el New York Times publicó una nota acerca del grave error que se comete cuando se lava una esponja usada. Las esponjas albergan una alta densidad de bacterias, "tantas como las que se encuentran en las heces humanas", explicó el microbiólogo Markus Egert de la Universidad de Furtwangen en Alemania. Lo mejor sería cambiarla cada semana, pero si no se quiere producir tanto desperdicio, se puede lavar con agua bien caliente, detergente en polvo y cloro, y usarla para limpiar cualquier otra superficie diferente de la cocina.

Microondas

Lo bueno sería no esperar a que esté con grasa u otros residuos; pero si ese es el caso, no hace falta gastar demasiado para limpiarlo. Con el zumo de limón en un vaso de agua o un recipiente de pequeño tamaño, o bien dos rodajas de limón, ingresá el recipiente al microondas y dejalo hervir hasta que veas vapor o empañe la ventana. Limpiá con un paño de cocina y verás que la suciedad de desprende con facilidad.

Los cubiertos

Si se cuenta con tablas de madera, muchas veces el agua y el detergente no son suficientes para lavarlos correctamente. Sobre todo si se usaron para cortar carne cruda. Lo recomendable es, además de lavarla con detergente, sumergirla en lavandina para evitar contaminar el próximo alimento en el cual se use.
Si algunos de ellos presenta manchas oscuras en algunos rincones, se puede frotar algodón mojado en amoníaco o alcohol de quemar. Después, lavarlos con jabón y dejarlos secar.

Baño

Uno de los lugares de la casa con más humedad, por eso uno de los errores más comunes es creer que la alfombra plástica antideslizante es eterna. Esta alfombra debe lavarse y ser reemplazada cuando empiece a necesitarlo.
Otra cosa a tener en cuenta es que, si se cuenta con cortina en el baño, esta se debe extender al terminar la ducha. Si se la deja arrugada en una esquina, corre riesgo de formar moho por no secarse bien. Un detalle no menor es que, cuando limpies la parte externa del inodoro con desinfectante, no uses ese mismo trapo para limpiar el lavatorio.
Para la limpieza de los azulejos, un preparado casero infalible: media taza de bicarbonato de sodio, un cuarto de vinagre blanco y seis tazas de agua. Mejor aún si al preparado se lo vierte en un pulverizador, así será más sencillo aplicar la mezcla. Usalo para remover la suciedad que se adhirió con más fuerza, incluyendo jabón seco, y sobre esa suciedad que se acumula en las ranuras entre azulejos, oscureciéndolas. A no olvidar que un buen momento para limpiarlos sería después de que alguien se haya duchado, así se podrá fregar el azulejo de manera más sencilla.
Para limpiar los grifos, también se puede usar un preparado de media taza de vinagre y un limón, y frotarlo con ayuda de un cepillo. Secalos con un paño y lucirán perfectos. Lo cierto es que el vinagre es un potente multiuso que ayuda a limpiar en profundidad y de manera ecológica.