El humo que emiten las industrias, los caños de escape y los incendios de los bosques están contaminando el aire a grandes escalas, poniendo en riesgo la salud de las personas.
Texto: Micaela Cattáneo
Hace un par de semanas, Asunción amanecía cubierta de humo debido al fuego que arrasaba los pastizales de la Costanera. A este se sumaba el humo que llegaba de los focos de incendios de Brasil y Bolivia, provocando que la calidad del aire llegue a niveles altos de insalubridad y que la visibilidad se reduzca en un gran porcentaje.
Durante esos días, el índice de la calidad del aire superó un valor de 151 —calculado a partir de la concentración de material particulado (PM) de diámetro igual o menor a 2,5 micrómetros—, considerado insalubre para todos y no solo para aquellas personas con cardiopatías o enfermedades pulmonares. Incluso, en una jornada alcanzó un valor de 250, cifra incluida como “muy insalubre” en la escala y lectura de mediciones.
La Organización Mundial de la Salud asegura que la contaminación del aire mata aproximadamente a siete millones de personas en todo el mundo cada año, ya sea por enfermedades cardiacas, infecciones respiratorias agudas, entre otras. Los datos de la OMS muestran que 9 de cada 10 personas respiran aire que contiene altos niveles de contaminantes, entre los cuales se encuentra el material particulado (PM).
El material particulado (PM) está compuesto principalmente por sulfatos, nitratos, amoniaco, cloruro sódico, carbón, polvo de minerales, cenizas metálicas y agua. ¿Por qué puede ser tan dañino? Porque al ser ultrafino —mide 2,5 micrómetros de diámetro— tiene más probabilidades de instalarse en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo, arriesgando el funcionamiento no solo de las vías respiratorias, sino también de los órganos del cuerpo.
Foto: Archivo.
Si bien la contaminación del aire es una amenaza para la salud todos los años, lo es especialmente este 2020 en medio de la crisis sanitaria. El Dr. Guillermo Sequera, titular de Vigilancia de Salud, argumentó a la prensa que la mala calidad del aire provocada por los incendios daña los pulmones, “y es en un pulmón dañado donde al coronavirus o a cualquier otro virus y bacteria le resulta fácil armar un despelote”, explicó.
Para los días en que el índice de la calidad del aire (ICA) registre números altos en su medición, lo ideal es que todos, pero especialmente los adultos mayores, niños y personas con enfermedades cardíacas o pulmonares, eviten la actividad física y los esfuerzos prolongados o pesados al aire libre. Además, los expertos recomiendan una hidratación constante, no fumar y permanecer en el interior de la casa con las ventanas cerradas y el aire acondicionado en modo “recirculación”.
Generalmente, cuando la calidad del aire es muy mala es posible que aparezcan síntomas como picor en la garganta, irritaciones en los ojos, congestión nasal, tos, dolor de cabeza, entre otros. En casos como estos, es necesario acudir al médico.
En Paraguay, la cuenta de Twitter @aireparaguay informa diariamente acerca de los índices de la calidad del aire (ICA) en la ciudad. Asimismo, muchas apps que ofrecen datos sobre pronóstico del tiempo detallan cuán apto está el aire afuera para las personas. Entre las aplicaciones más recomendadas está Weather Underground.
¿Cuál es el mejor aire que podemos respirar? El que esté dentro del rango del 0 al 50, ya que en este la calidad del aire es satisfactoria y la contaminación atmosférica presenta un riesgo escaso o nulo, descartando cualquier posible efecto en la salud de la gente.