Esta nueva forma de vivir obligó a todos, adultos, niños y adolescentes a cambiar la rutina. Ser padres, realizar las tareas de la casa, conciliar con el trabajo, ejercer de profesores y cuidar la salud se volvió un poco más difícil que de costumbre. En esta nota te contamos algunos consejos para sobrellevar este momento de pausa.
Texto: Nora Vega
El suceso inédito que estamos atravesando obligó a los padres a renovar su esquema de trabajo y también todo lo que tiene que ver con la rutina habitual de los chicos. No es fácil para nadie, pero necesariamente los adultos son los que deben marcar las pautas dentro de la casa, aunque estén en blanco y sin coordenadas.
Lo primero que hay que establecer son los horarios. El hecho de que los chicos no tengan clases o los padres trabajen desde la casa no es motivo para que todos estén en pijama a las 11 de la mañana. Todos deben levantarse temprano, asearse, vestirse y empezar cada uno con sus actividades, por supuesto, luego de un buen desayuno.
Esta es probablemente la primera vez que los papás están tanto tiempo en casa y el momento oportuno para repartirse tareas. Ambos deben compartir responsabilidades para que cada uno pueda trabajar tranquilo y también tener un tiempo libre para realizar otras actividades como caminar o hacer ejercicios. No toda la carga debe recaer en la mamá, se tiene que trabajar en equipo.
En cuanto a los chicos, estos están constantemente entre las tareas, los juegos y el aburrimiento. Darle prioridad a cualquiera de esas actividades no es beneficioso, por eso, hay que buscar estrategias para realizar un poco de cada cosa y para lograr este objetivo el horario es el aliado perfecto. Un consejo: armar un calendario de actividades diarias y pegarlo en la heladera.
Acomodarse a la pausa
Es normal que la inseguridad salga a flote y durante un tiempo la sensación de caos invada la casa. Una de las cuestiones que más angustia a los padres es que en este año escolar se pierda, porque no están preparados para ejercer el rol de profesores, pero todos los días se aprende algo nuevo y gracias a los recursos tecnológicos hoy se puede transitar por este periodo más fácilmente.
En estas situaciones la creatividad es fundamental y utilizar las herramientas de manera adecuada puede ayudar un montón. En internet existen infinitas opciones de actividades para los más pequeños, que van desde imprimir hasta pegar, pintar y recortar; mientras que para los más grandes existe la posibilidad de realizar cursos online, que ahora están gratis, así que ¡a aprovechar!
Hay que tener en cuenta que no solo lo académico es educación, también lo son los valores y conocimientos de la vida cotidiana, así que es un tiempo ideal para inculcar buenos hábitos y conductas. Muchas veces el día a día no permite enseñar con paciencia y además sin apuros. Esta es una excelente oportunidad que no hay que desaprovechar.
Tiempo para todo
El periodo igualmente es propicio para generar espacios de recreo tanto para los papás como para los niños. En un determinado tiempo del día pueden practicar juntos alguna actividad física, dentro de lo que le permita el espacio en la casa, como bailar, hacer yoga, leer libros e inclusive aburrirse dejando de lado la tecnología. Porque sí, también es bueno aburrirse.
El Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) recomienda hablar en familia de la dieta digital, es decir, al igual que con la dieta alimenticia, pensar cómo distribuir a lo largo de la jornada el tiempo de uso de pantallas para aprovecharlas de manera más consciente (tiempo para estar conectados estudiando, tiempo de ocio para estar conectados y tiempo para estar desconectados).
Tampoco hay que sobrecargar a los niños con tareas ni tampoco los adultos deben sobreexigirse. El cuidado y la tranquilidad emocional en estos momentos son más importantes que el rendimiento académico. Por eso, es muy importante encontrar el equilibrio con ratos de plataformas educativas, pero evitando presiones y enojos, según dice el material de la Unicef.
El trabajo en casa
Antiguamente eran pocas las empresas que implementaban el concepto de home office o teletrabajo. Dadas las circunstancias, algunas personas siguen trabajando desde casa, una tarea complicada sobre todo cuando se tienen hijos pequeños. Es algo como el amor y el odio al mismo tiempo, porque, por supuesto, uno ama pasar más tiempo con sus hijos y estar en casa, pero por otra parte, necesita tiempo para ser verdaderamente productivo.
En esta encrucijada, resurge nuevamente como fundamental el horario y a esto se le suma la organización. Es importante que los adultos armen un espacio ideal que propicie a la concentración, un lugar donde, de ser posible, no se sean interrumpidos a cada rato. Asimismo, hay que ordenar el día, reservando horas para trabajar y otras para jugar. El éxito está en la programación.
En el caso de no conseguir crear esta nueva rutina lo ideal es acudir a un profesional, que será el especialista capaz de orientar a todos. No siempre será fácil, pero con esfuerzo es posible organizar los tiempos del trabajo y de la familia para que, dentro del mismo espacio, se logre convivir de la mejor manera.