Durante la cuarentena todas nuestras actividades se centralizaron en los aparatos tecnológicos, ya sea para trabajar, distraernos o informarnos. Eso hizo que nuestros ojos aumentaran el esfuerzo muscular visual y por ende se generaran molestias. La clave para contrarrestar esto y relajar la mirada está en pestañear y mirar cada 20 segundos a más de seis metros de distancia.
Texto: Luis Ríos Florentín
Desde el inicio de la cuarentena en Paraguay hasta la puesta marcha de la Fase 1 de la desescalada, pasaron un poco más de dos meses. En ese periodo de tiempo solo debíamos salir para hacer las compras ya sea en el súper o la farmacia. Por ende, todas nuestras actividades (laborales, educativas y de ocio) se redujeron al interior de nuestras casas y tuvimos que valernos de la tecnología y sus herramientas para llevar una rutina “normal” en el modo Covid de vivir.
Esas herramientas en el 99% de los casos, incluyen una pantalla y concentrar la mirada en un punto fijo muy cercano al rostro por prolongados periodos de tiempo. No nos dimos cuenta de lo mucho que pasamos haciendo esto, pero nuestra vista posiblemente nos avisó que necesitaba un descanso a través de picazón, ardor o resequedad.
Es que estamos usando los ojos a full porque estamos pendientes constantemente del televisor, la computadora o el teléfono. ¿Nos genera eso algún tipo de perjuicio grave a la vista?
“Realmente el aparato o dispositivo en sí, no lesiona propiamente los ojos. Lo que nos da es un cansancio que se conoce como el síndrome visual informático. Es el hecho de no pestañear adecuadamente cuando estamos mirando el dispositivo”, explicaba la doctora Miriam Cano al programa Residentas, de Gen.
Este síndrome hace que los ojos se sequen y a la vez se genere cansancio, ojos rojos y vista nublada. Inclusive, al estar muy cerca de los aparatos y sus pantallas, se contractura la acomodación de los ojos. Eso hace que sea difícil enfocar y ver con claridad.
Para colmo, el gremio oftalmológico y las ópticas no pudieron atender pacientes durante la cuarentena rígida. “Los oftalmólogos fuimos los médicos más afectados por el coronavirus porque trabajamos muy cerca de la cara del paciente. Entonces a pesar de tener alguna molestia, a la gente le fue difícil consultar”, explicaba la doctora Cano quien además es directora del Programa Nacional de Salud Ocular del Ministerio de Salud.
Aun así, ella recomienda un ejercicio muy sencillo que se debe implementar siempre que se esté mucho tiempo en contacto con los dispositivos tecnológicos; una regla mundialmente conocida como el 20-20-20. Significa que cada 20 minutos tenemos que mirar a 20 pies (seis metros de distancia aproximadamente), por 20 segundos.
Entonces, la clave está en no estar mirando un mismo punto por tanto tiempo y así se le da un descanso al ojo. “Con eso descontracturamos los ojos y descansa la vista. Así nuestros ojos no llegan tan cansados al final del trabajo”, destacaba la doctora.
Lágrimas artificiales
Otro aliado que tenemos para la protección de nuestros ojos son las lágrimas artificiales. Son medicamentos que se venden sin receta, pero existen los que tienen conservantes (que son como desinfectantes) y los que no tienen conservantes (que se utilizan cuando el uso de las lágrimas es crónico).
Según la oftalmóloga, una persona debe pestañear 18 veces por minuto normalmente pero cuando estamos concentrados en la pantalla, no pestañeamos ni cinco veces. “Entonces los ojos se secan y cuando eso ocurre, tenemos que tener nuestra lagrima artificial de ayuda. Si es posible, una sin conservantes para que no genere reacciones en el ojo”, puntualizaba.
Normalmente en la caja de este producto ya se indica si contiene o no conservantes. Las lágrimas sin conservantes son más caras, pero son las recomendables porque las que si contienen pueden irritar los ojos u otro tipo de reacciones.
Daños permanentes
Siguiendo siempre el relato de la doctora Miriam Cano, no está reportado que se genere un daño permanente por este sobreesfuerzo que realizan los ojos, porque está comprobado que, al relajarlos, las molestias desaparecen. “Además de tener los ojos cansados, se pueden manifestar dolor de cabeza. Incluso se puede tener un dolor de cuello o de cuerpo en general por la posición que uno adopta cuando está mirando al dispositivo”, acotaba.
Sobre la postura corporal, la especialista hizo énfasis en que (además de aplicar la regla del 20-20-20 y usar las lágrimas artificiales), se debe tener el aparato o dispositivo a una cierta distancia. “Normalmente tenemos una notebook a 60 centímetros aproximadamente o un teléfono celular a menos de 30 centímetros. Eso hace que el ojo tenga que hacer mucho trabajo muscular para enfocar en esa distancia. Se recomienda aumentar esa distancia para no dificultar la acomodación visual”, subrayaba.
La luz solar y el sueño
En otro punto de la entrevista con Residentas, la doctora Cano mencionaba los beneficios que genera al trabajo visual el realizar actividades bajo la luz natural (o luz solar) tanto para niños como para adultos. “Por un lado, mejora la liberación de dopamina que hace que el globo ocular no crezca tanto y eso disminuye el riesgo de la miopía y por otro, al estar con luz natural, la pupila se achica y eso hace que haya menor cantidad de luz en el interior del ojo”, detallaba.
Esto viene a colación porque los dispositivos tecnológicos tienen esa luz azul que cuando es más turquesa, no representa una amenaza. Pero cuando es más violeta, disminuye la melatonina que es la sustancia que produce el sueño. “A nosotros nos resulta muy difícil dormir después porque no tenemos los niveles adecuados de esta sustancia”, según la doctora. El efecto se produce porque la pupila está muy abierta y eso permite la entrada de mucha luz al interior del ojo.
Entonces, si tenemos constantemente luz delante, nuestro organismo se confunde y no duerme bien. Sobre todo, cuando despertamos en medio de la noche y lo primero que hacemos en la oscuridad es revisar nuestro teléfono. “Alteramos nuestro ciclo circadiano que es el que le indica al organismo cuando debe dormir o cuando despertar”, explicaba.
Ahora ya sabés que si estás viendo una serie, dependiendo de la duración, tenés que hacer la pausa cada 20, minutos para pestañear y mirar a los lejos para relajar al ojo. Lo mismo si tuviste una larga clase virtual, seminario o conferencia en línea, tratá de apartar la vista cada 20 minutos para hacer el mismo ejercicio. Y también para cuando estás con el home office o tenés una video-reunión con tus compañeros de trabajo.
Y no te “cuelgues” con el teléfono durante la noche —y en la oscuridad— porque el dormir bien es indispensable para que nos desarrollemos y que trabajemos bien durante el día.
Consejos para mejorar la experiencia frente a la pantalla
  • Mantener una distancia de más de 60 centímetros.
  • Ubicar el dispositivo por debajo de la mirada de forma a que la vista vaya levemente hacia abajo.
  • Tener una buena resolución de pantalla.
  • No trabajar (o mirar) la computadora en la oscuridad porque el contraste es muy grande y el esfuerzo ocular es mayor.
  • Usar las lágrimas artificiales cuando se siente la sequedad en los ojos o dos veces al día de forma regular.