Ana Paula Ramírez y Dora Da Rosa impulsaron Dolcezza, un emprendimiento que nació hace algunos años pero que se hizo fuerte en esta cuarentena. “Podemos decir que esta pandemia nos dio la oportunidad de volver a retomar ese sueño que siempre anhelamos, el de crecer juntas en el rubro de la pastelería”, aseguran.
Maria Paz Vaesken R.D
"Recibidas de sus otras carreras decidieron aprovechar que tenían disponibilidad de tiempo y ganas para arrancar de nuevo"
La idea de tener una pastelería surgió como un pasatiempo hace ya varios años cuando juntas estudiaban cocina. Ambas desarrollaron un placer por practicar las recetas dulces que realizaban en clase y luego ofrecer a sus familiares. Como seguían estudiando otra carrera simultáneamente —Ana Paula (Administración de empresas) y Dora (Psicología)— decidieron pausar el emprendimiento culinario, siempre con el sueño de volver. Este 2020, ya recibidas de las otras carreras, decidieron aprovechar la disponibilidad de tiempo y ganas para arrancar de nuevo, con miedo pero felices.
“El primer desafío fue y sigue siendo llegar a más gente, a más casas, hacernos conocer y que sepan quienes están detrás de cada producto. Siempre buscamos el feedback para ver en qué podemos mejorar y que nuestros clientes se sientan satisfechos, contentos con nuestro servicio y calidad”, expresan.
Variedad de productos
Siendo un emprendimiento de pastelería artesanal, Dolcezza cuenta con productos secos para degustar en cualquier momento del día (pastafrolas, cookies, alfajores y brownies), además de tortas para eventos especiales. Pero también ofrecen cheesecakes, tartas de frutas, pie de limón, entre otras delicias. “También hacemos en base a pedidos específicos y personalizadas”, señalan. Para más información, seguir @dolcezza.py en Instagram.