Por: Maria Paz Vaesken R.D
Las ciclistas de ruta en Paraguay luchan de forma constante contra el acoso de inadaptados en las calles, manifiesta a VOS Agua Marina Espínola, la primera paraguaya en clasificar a los Juegos Olímpicos en esta disciplina y quien actualmente se prepara tanto para las competencias nacionales como para el evento de la Unión Ciclista Internacional (UCI), a realizase en España en 2021.
“Desde mis inicios, a los 14 años, fue un desafío, empezando por salir a la ruta sola y tan joven. Eso inquietaba mucho a mis padres y hasta hoy día ser mujer nos pone en desventaja ya que somos blanco fácil de inadaptados que más de una vez me hicieron pasar un mal rato como a muchas otras, algo que espero deje de suceder con los años y las ciclistas podamos desenvolvernos tranquilas”, revela la Campeona Nacional de Ciclismo desde el 2011 al 2016, además de cuarto puesto en la prueba Contrarreloj Individual (CRI) de los Juegos Bolivarianos 2017 y primera paraguaya en competir en el calendario de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y World Tour.
Pero más allá de esta faceta negativa de la práctica en la vía pública, Agua Marina reconoce que el interés de los paraguayos por este deporte está en crecimiento. “Así como hay inadaptados en las calles, también cada día hay gente que te alienta y eso es muy lindo. También hay mucha gente que se está sumando después de la pandemia y eso da mucha esperanza en el futuro de este deporte”, agradece.
“Todo inició con una persecución”
Agua Marina se inició en este deporte gracias al apoyo de un ciclista al que conoció pedaleando en su barrio y quien muy amablemente se ofreció a ayudarle luego de que ella le comentara su sueño de convertirse en una profesional sobre ruedas. Todo esto ocurrió después de una persecución de dos kilómetros por la ruta Acceso Sur, en la que ella trató de alcanzar a un grupo de ciclistas. “Desde entonces entreno dos horas en la ruta con días de mayor o menor intensidad y realizo trabajos de fortalecimiento y flexibilidad varios días a la semana”, revela.
A estas alturas ya nada la detiene, ni siquiera los cotidianos malos ratos vividos en la calles. Ella solo sigue firme tras sus sueños. Y si bien el ciclismo la hizo abandonar la casa familiar a muy temprana edad, asegura que gracias a ello aprendió a desenvolverse sola en Paraguay y en el mundo. “Aprendí a superar mis miedos, límites y llegar más lejos de lo que imaginé alguna vez”, reconoce.
A quienes deseen seguir sus pasos recomienda disciplina y pasión por la actividad física. "Deben prestar mucha atención al fortalecimiento del core (músculos de la pelvis, la baja espalda, la cadera y el abdomen) para que trabajen en armonía. Todo esto, además de la estabilidad, la flexibilidad e ir trabajando la fuerza en el gimnasio, especialmente en pretemporada, donde suelo hacer un poco de corrida y natación para variar un poco de mi deporte”, cuenta.
"Espero que el acoso deje de suceder con los años y las ciclistas podamos desenvolvernos tranquilas”, anhela Agua Marina Espínola.
Aunque por de pronto se encuentra a la espera de la confirmación de competencias, ella sigue entrenando. “De momento no puedo confirmar nada, estamos esperando la confirmación de si se llevarían a cabo los Nacionales este año, de lo contrario mi enfoque sería la apertura del calendario (Unión Ciclista Internacional) UCI en España el próximo año”, finaliza la deportista.