Cuando se tiene el estómago vacío cambia drásticamente el estado de ánimo: esto se debe a que los niveles de nutrientes en la sangre disminuyen y el cerebro lo interpreta como una situación de peligro.
Esa sensación de enojo que experimentamos cuando tenemos hambre y no podemos comer nada se resume enHanger, una palabra en inglés que fusiona hambriento y enojado. Este término fue reconocido por el Oxford English Dictionary en 2018 y significa mal genio o irritable como resultado del hambre.
Varios estudios investigaron por qué el malhumor acompaña al hambre y llegaron a la conclusión que existe una estrecha relación entre una caída aguda de los niveles de glucosa y el estado de ánimo.
Toda la comida que consumimos tanto carbohidratos, proteínas y grasas se transforman en glucosas, aminoácidos y ácidos grasos que el cuerpo utiliza como energía, es decir, que a medida que pasa el tiempo desde la última vez que comimos, los niveles de nutrientes en la sangre disminuyen y el cerebro lo percibe como si se tratara de una amenaza.
El cerebro es una de las partes del cuerpo que más energía requiere para su funcionamiento, de ahí que al tener el estómago vacío nos cuesta concentrarnos en otras actividades y somos más propensos a cometer errores.
Cuando el cerebro pide glucosa de otras partes del cuerpo, la adrenalina, epinefrina y el cortisol se activan rápidamente, estas hormonas son las que se liberan en situaciones de estrés y nos hacen reaccionar de manera defensiva, por eso nos sentimos alterados cuando sentimos hambre.
¿Cómo prevenirlo?
Para mantener el hambre bajo control debemos cumplir con todas las comidas y en las proporciones adecuadas, por eso es importante planificar los alimentos y consumirlos en pequeñas cantidades cada dos o tres horas, especialmente si hay tendencia a tener los niveles bajos en azúcar en la sangre.
Otra recomendación es priorizar los alimentos ricos en fibra y proteínas, por ejemplo la fruta no debe faltar en nuestro listado y mejor si es entera, porque es alta en fibra y tiene azúcares naturales. En cuanto a los carbohidratos, estos aumentarán el nivel de azúcar en la sangre, lo que desencadena una reacción para activar la hormona insulina.
Además es fundamental reducir la cantidad de carbohidratos simples, como tortas, facturas o galletitas, chocolate, etc. Aunque este tipo de alimentos generalmente aumentan de manera significativa los niveles de glucosa en sangre, también bajan rápidamente.
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