Más de 40°C. La temperatura en Asunción se mantuvo así durante toda esta semana. El pronóstico adelanta que el calor se quedará por más tiempo; sensación que genera disgusto junto con las miles de situaciones por las que está pasando el país: humo de incendios, falta de lluvias, cortes de luz y agua, etc. Aún con todo esto encima, debemos mantener nuestra higiene de sueño y evitar sentirnos de mal humor por haber pasado una noche con mucho calor.

Evitá que el calor entre a la habitación

Si no tenés aire acondicionado en tu casa, hacé todo lo posible para que la habitación donde dormís no se caliente durante el día. Hay dos formas de evitar esto: una es colocando el ventilador de pie en dirección a la ventana para que de alguna forma impida la entrada del aire caliente, y la segunda es cerrando todas las puertas, ventanas y persianas durante el día y abrirlas recién de noche, que es el momento en que generalmente la temperatura baja más y podés ventilar el espacio.
Los expertos mencionan que la habitación más aislada y baja de la casa suele ser la más fresca, ya que el calor tiende a subir a las plantas superiores. Si en todo caso los cuartos están ubicados arriba, podés también colocar un bol con hielo o agua helada frente a las aspas del ventilador o colgar una sábana mojada en la ventada para sentir más fresco el ambiente.

Tomá una ducha de agua tibia antes de ir a la cama

¿Como que tibia?, ¿acaso no es más lógico pensar que el agua fría nos mantendrá más frescos? Lamentamos decirles que no. Nuestro cuerpo entiende a la temperatura y a la luz solar como señales que indican cuándo es momento de dormir y descansar. En verano, de noche, el clima no baja lo suficiente, por lo que la temperatura corporal de nuestro cuerpo debe regularse de alguna forma. El agua fría reactiva el organismo, en cambio la templada permite que nos adaptemos mejor a la temperatura de la habitación.

Congelá la funda de tu almohada y tu pijama

Suena tonto, pero es un truco que hará que duermas más cómodo y fresco. Mete tu pijama en una bolsa de plástico al congelador durante un par de minutos, o si no te animás, podés hacerlo con la funda de tu almohada siguiendo el mismo proceso y, una vez más, sólo por un par de minutos. De esta manera, reducirás tu temperatura corporal y dormirás como un bebé.