Ulf y Sigrid Drechsel son padre e hija, además de un gran equipo de trabajo. Ambos se dedican a la biología pero, como las investigaciones científicas tienen bajo presupuesto y los procesos de selección para estas abarcan períodos largos, actualmente le están dedicando más tiempo a un emprendimiento que tienen juntos, Desde el Monte.
Desde el Monte es el taller donde Ulf y Sigrid elaboran y comercializan productos hechos totalmente a mano. “Probamos diferentes técnicas artesanales para confeccionar objetos únicos creados por nosotros mismos. Siempre estos están relacionados de alguna manera con la naturaleza, ya que utilizamos elementos naturales como los tintes o las plantas herborizadas”, explica Sigrid.
Y Ulf, su padre, la acompaña perfectamente en esta aventura de crear. “Experimentamos principalmente con encuadernación, pero además hacemos nuestros propios papeles marmolados para forrar los cuadernos y libros. Asimismo, teñimos telas con tintes naturales; hacemos expediciones para recolectar hojas y flores que luego prensamos y secamos; también hacemos sellos y estampados sobre tela y papel”, cuenta él.
Este proyecto nació ante la necesidad de pensar alternativas al sistema económico que rige en el país. “Creemos que es urgente la práctica de una economía más justa, humanizada, equitativa y solidaria. Pensamos en nuestros procesos artesanales de producción e intercambio de bienes como procesos cargados de paciencia, dignidad, amor y humildad”, destacan ambos.

Crear cuidando el medioambiente

Entre libros de biología y cuadernos esparcidos, las ideas fluyen. “Nuestro taller siempre está lleno de materiales: hay cestos con cartulinas de diferentes colores y gramajes; cajas con flores y hojas secas, telas estampadas y también intentos fallidos. Desde el Monte es como nuestro laboratorio donde los objetos de estudio son papeles, cartulinas, tintas y flores”, describen ambos, sobre su lugar en el mundo.
Ulf y Sigrid, además de la encuadernación artesanal y el teñido con tinta natural, se dedican a recuperar libros viejos, que quedaron descosidos, sin tapa o maltratados por el tiempo.
Una puerta grande separa el taller del jardín, donde las plantas y los bichos de la naturaleza los observan de día y de noche, “y nosotros a ellos”, dicen. “Estamos refugiados en una pequeñísima macha verde en la ciudad y por eso decidimos llamarnos Desde el Monte (@desde_el_monte), ya que todo está hecho a mano y con amor a la naturaleza”, concluyen.