Conformada por músicos de diversos estilos, la banda nacional Yukka se abre paso en la escena con sonidos e ideas para todos los gustos.
Fotos: Stephen Kei
Yukka es una banda nacional emergente que no se encasilla en un solo género, sino que explora diversos estilos musicales como el soul, el dance, el funk pop, la electrónica y el groove, definiéndose como un proyecto ecléctico. “Nos gusta ir mezclando sonidos y experimentando”, dicen.
Esa búsqueda por diferentes matices se explica en los músicos que la integran, todos de distintas aristas. Inicialmente, Yukka nace del interés de los músicos Matías Espínola y Chino Corvalán de lograr un sonido más orgánico del que venían haciendo.
A su intención se fueron sumando otros músicos de la escena nacional: el dj P. López, el sesionista Rodrigo Quintas, la cantante Tam Bakaleiko y el percusionista José Gwyn. La fusión de estilos era inevitable.
Foto: Stephen Kei.
El 22 de enero lanzaron su primer material discográfico, Alta Traición, el cual se destaca por ser experimental en la escucha activa de las siete canciones que lo componen, resultado de una mirada colectiva experta y diversa.
“Como todos somos productores y nuestro hábitat natural es el estudio, naturalmente el disco fue hecho en la cotidianidad. La manera de consumir música ha variado, pero creo que el proceso creativo permanece intacto en su formato tradicional. En esencia, nos juntamos y vamos aportando en conjunto”, señaló el vocalista Matías Espínola.
Yukka, además de fusionar estilos, presenta una propuesta visual de vanguardia. La estética del disco narra un concepto que va más allá de lo real y se nutre de elementos ilógicos y oníricos que no necesariamente buscan expresar algo figurativo o literal, según comentan.
“También nos gustaba hacer alusiones a personajes relacionados a la cultura pop de otras décadas, y que nos gustan. Como banda, nos interesa ir mutando en cada material, así que quizás para el próximo disco sigamos abordando el surrealismo o apliquemos otro enfoque, eso es lo bueno de poder crear sin límites: experimentar”, comentó Matías.

De formas y formatos musicales

El nombre Yukka, al igual que sus canciones y su propuesta visual, puede interpretarse de varias formas. A la banda le gustó la palabra porque forma parte del cotidiano local, pero es justo en la variedad de sus significados que encontraron la referencia para su identidad. “Por ejemplo, en nuestro idioma guaraní Yukka hace alusión a ‘matar’, aunque también es un término que describe a un gran tallo que crece en países tropicales”, explica el músico.
Y continúa: “Y también a nuestra popular mandioca. En ciertos países de Centroamérica se utiliza como coloquio popular de algo difícil de realizar. Se pueden desprender tantas ideas, así que el nombre iba perfecto con lo ecléctico de la banda”.
Además de lanzar Alta Traición en las principales plataformas de streaming, la banda sacará una edición especial del disco en vinilo para que los melómanos que la sigan disfruten del contenido musical y visual en el formato clásico.
Yukka llega a la industria musical en una época marcada por la tecnología, las redes sociales y la Internet. “Estas han cambiado la manera de pensar la música”, dicen, conscientes del impacto que puede llegar a tener una canción suya en cuestión de minutos.
“Pero ese es el lado positivo de hacer música hoy en día: tener la posibilidad de llegar a muchas personas y ver cómo tu trabajo permea en distintas latitudes del globo”, concluyen.