Jesucristo Superstar (1973) es una adaptación cinematográfica del exitoso musical de Broadway, creado por Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, en el que se cuenta parte de la historia de Jesús de Nazaret, el Mesías.
Por: Micaela Cattáneo @micaelactt
A través de una ópera rock, la película narra los últimos días de vida de Jesús, partiendo de los preparativos a su entrada triunfal en Jerusalén hasta su crucifixión.
Hasta acá, pareciera ser el argumento pop que se repite año tras año durante la Semana Santa, sin embargo, este musical – que fue dirigido por Norman Jewison – convierte el clásico relato bíblico en una historia con actitud provocativa, encabezada por el discípulo traidor, Judas Iscariote.
Jesucristo Superstar aborda la figura de Jesús (Ted Neeley) desde la mirada de Judas (Carl Anderson), quien sin tapujos le grita su verdad al hombre al que el pueblo llama “el salvador”: “Si empiezas a creer lo que dicen de ti, ya crees de verdad en tu divinidad”.
Asimismo, expone los pensamientos de Jesús desde un lugar más humano, es decir se ve al hombre antes que al Dios. En esa misma línea, el personaje de María Magdalena, interpretado por Yvonne Elliman, desnuda su conciencia y se muestra como una mujer frágil ante lo que siente por Jesús: “Miedo da creer y no comprender lo que despertó dentro de mí, nunca pensé llegar a sentir un amor así”.
La banda sonora de Jesucristo Superstar es un guiño al rock de los 70, por la energía y el glitter que sobresalen de sus sonidos y letras evangélicas. Por momentos, incluso, el conflicto que se plantea entre Jesús y Judas, llevado a nuestros días, es una suerte de ida y vuelta al estilo Pimpinela, marcado al ritmo del reproche.
Jesucristo Superstar fue muy controversial para su época, no solo por deconstruir esta parte del relato bíblico, sino por el lenguaje musical que utilizó para hacerlo: el rock, un género que para la Iglesia más conservadora tenía fama de maligno y antimoral.
Pero fue ese sonido rebelde y ese guión revolucionario los que en esencia conquistaron a una generación de jóvenes que, para esos años, se había alejado del cristianismo. Contra todo pronóstico, Jesucristo Superstar se convirtió en un éxito que, con los años, fue aceptado e incluso alabado por la Iglesia Católica. Y es hasta hoy que lo proyectan en colegios de fe cristiana como una película de referencia para la religión (de hecho, la primera vez que la vi fue en mi último año de estudiante, en una clase de religión con un profesor fanático del rock).
Sin intención alguna, Jesucristo Superstar se concibió de forma desordenada, es decir empezó siendo un álbum de rock en 1970, al año un musical de Broadway y luego una película clásica del cine que nos ha contado una versión punk de la historia de Jesús y sus discípulos.
Foto: Captura de pantalla.