Mantener el equilibrio mental en estos tiempos es un reto, sobre todo, pensando en cómo afecta esta situación a los niños. Estar encerrados no es fácil y los niños no están ajenos a esta situación y pueden ser vulnerables a sentimientos de ansiedad, estrés e, inclusive, tristeza. Por eso es importante mantener la calma ante esta situación que se desarrolla actualmente en todo el mundo.
Texto: Nora Vega
Una de las recomendaciones principales de todas las organizaciones es que se realicen rutinas familiares que ayuden a organizar el tiempo durante el periodo de distanciamiento social. Los chicos actúan mejor durante el día cuando sus tareas son predecibles y constantes. Entonces, los padres tienen que generar actividades atractivas y apropiadas a la edad de cada niño, que puede incluir desde la limpieza y organización de la casa, hasta juegos y trabajos educativos.
Se debería organizar las semanas con rutinas que cumplan con ciertos objetivos. Por ejemplo, a la mañana es importante levantarse siempre a la misma hora (aunque no haya escuela), desayunar, alistarse (bañarse y ponerse una ropa adecuada) y realizar las tareas escolares. Almorzar y tomar una siesta para descansar. A la tarde, luego de hacer algunas diligencias del hogar, jugar, realizar una actividad física y distraerse un poco, para posteriormente prepararse para la cena. Establecer a la noche un horario para ir a la cama, no sin antes asearse y leer libros.
Por su parte, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay insta a ayudar a los niños a encontrar maneras positivas de expresar sus sentimientos, como el temor y la tristeza. “Cada niño tiene su propia manera de expresar sus emociones. Algunas veces, la participación en una actividad creativa, como jugar y dibujar, puede facilitar este proceso. Los niños se sienten aliviados si pueden expresar y comunicar sus sentimientos en un entorno seguro y de apoyo”, cita una de las recomendaciones generales para cuidar la salud mental durante esta pandemia.
A simple vista parece que los niños están bien, pero si esta situación nos afecta a los adultos, que tenemos mayor capacidad de discernir, imagínense los más chicos, que no entienden porqué no pueden ir al colegio o al parque, ni visitar más a sus familiares. Es muy probable que ellos también estén pasando por un tipo de crisis, situación a la que hay que estar muy atentos para poder ayudarlos a tiempo, preguntándoles en todo momento qué sienten, para que puedan expresar sus emociones.
En este sentido, la tecnología es un elemento que se podría aprovechar para mantener ese contacto social necesario con la familia, llamando a los tíos y abuelos por videollamadas, o a los amigos y compañeros de colegio. Inclusive, este es un tiempo ideal para realizar cursos online en áreas como yoga, baile, pintura, entre otros.
Hablar de manera clara y sencilla
El estrés es un enemigo que puede tocar en cualquier momento la puerta, por eso es fundamental ayudar a los niños y contenerlos, ofreciéndoles explicaciones acordes a su capacidad de entendimiento, por medio de un lenguaje sencillo y claro. Los padres deben transmitir seguridad, tranquilidad y hacerles saber que es natural que, en algunos momentos, se sientan enojados por no poder salir, pero al mismo tiempo hacerles conscientes de que esta es una situación momentánea, que va a pasar.
Sin alarmarlos, los adultos deben ser sinceros respecto de las medidas de cuidado a tener para proteger la salud propia y de la comunidad. Deben escuchar atentos las inquietudes de los más chicos de la casa y enseñarles las nuevas formas de conducta como el modo correcto de lavarse las manos y otros puntos básicos que hay que tener en cuenta para cuidarse.
Niños y niñas pueden responder a esta situación de diferentes maneras y depende mucho de la información que transmitan los padres durante este confinamiento y el grado de atención que se les de para que sus reacciones sean positivas o negativas. Aldeas Infantiles SOS recomienda crear un entorno más sensible y afectuoso que de costumbre a su alrededor, fomentar la escucha activa y una actitud de comprensión hacia ellos. Tratar de mantenernos positivos es clave para proteger la salud física y mental tanto de los chicos como de nosotros mismos y para conseguir aceptar nuestras emociones y, sobre todo, controlarlas.